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14 de abril de 2021

Resiste mucho, obedece poco

Walt Whitman, el poeta torrencial, también podía ser brevísimo, conciso y certero cuando lo deseaba, como en este poema premonitorio (toda la poesía es premonición, por eso nos conmueve tanto): 

A LOS ESTADOS

A los Estados, o a cualquiera de entre ellos, o a una ciudad cualquiera
de los estados, le digo: resiste mucho, obedece poco.
Una vez admitida la obediencia sin protesta, es la servidumbre total.
Una vez esclavizada totalmente, ninguna nación, Estado o Ciudad
de la tierra volverá a reconquistar su libertad.

Hojas de hierba, 1885.

3 de abril de 2021

Los poemas se escriben con palabras, no con ideas

La poesía y los poetas es el título de uno de los primeros libros sobre poesía que compré en mi vida. Más exactamente, según veo, en 1991. Tenía entonces apenas diecisiete años, pero cada vez que se me presentaba la oportunidad, compraba libros y, con cada vez mayor insistencia, libros de poesía o sobre poesía, como en este caso. Si bien entonces no había pasado de leer el Romancero gitano y algunos poemas sueltos en el colegio, vagamente ya comprendía que mi destino y mi vocación estaban allí, en esa cosa tan ilusoria y fantástica como es la poesía. Y procuraba acercarme, hacerme amiga, como si de un felino arisco se tratara, y creía que leyendo estos libros (y hasta peleándome con ellos, según veo ahora) iba a convencerla de mi interés. No hubiera hecho falta nada de esto, entiendo ahora, porque la poesía simplemente elige ella misma sus vehículos y estaba claro que a mí me había elegido (no puedo explicar cómo, simplemente era así), pero sí observo que mis intuiciones no me engañaban: si bien en ese entonces casi todos los poetas que escriben en este libro me eran completamente desconocidos (muchos de ellos aún lo siguen siendo, digamos todo), ahora sé que varios de ellos son de una importancia superlativa al menos en las letras nortamericanas, como Gregory Corso. Observo ahora también que el libro está profusamente subrayado y bastante comentado en los márgenes, aunque esos comentarios son de una lectura muy posterior, más aún, creo que fue durante la realizada para el CdP. Justamente, toda esta introducción es para compartir las opiniones del poeta norteamericano William Jay Smith, cuya obra poética desconozco con total prolijidad, pero cuyas impresiones (que copiaré a continuación extrayéndolas del CdP) comparto plenamente. Habrá más sobre este libro. 



[CdP] Más opiniones sobre la poesía: 

La variedad en la poesía, como en cualquier parte, lo representa todo. Constituye el condimento sin el cual el manjar resulta viscoso e insípido. El repetirse a sí mismo ad infinitum, como hacen inclusive algunos poetas modernos muy talentosos me parece algo semejante a encerrarse en la cocina llena de olores rancios, desagradables. Siempre he creído en el dicho de Jean Cocteau de que el artista debe descubrir lo que puede hacer y hacer algo completamente distinto. El poeta debe aventurarse siempre, probar cosas nuevas.

La siguiente anécdota la contaba el profesor Cowes por lo menos cada clase y media en los teóricos de Teoría Literaria, tanto I como II: 

... la historia de Degas que, excitado, llevó algunos poemas que había escrito para enseñárselos al poeta Mallarmé. En ellos el pintor había intentado traducir todo el placer que le producían las bailarinas y los caballos de raza, y cuando el poeta vaciló en dar su aprobación, el artista protestó diciendo que, después de todo, había comenzado los poemas con ideas muy buenas. Mallarmé replicó, desde luego, que los poemas se escriben con palabras, no con ideas.

Finalmente: 

... todas las obras de arte deben poseer su misterio y que, si bien los poemas pueden desarmarse como relojes, cuando se los vuelve a armar aun pueden no quedar explicados. Conservan, emiten, como dijo García Lorca refiriéndose a lo que debía ocurrir con toda gran obra de arte, sus «sonidos negros». Esta, según parece, constituye la resonancia que posee toda gran poesía: ese insondable misterio de la psique al que sólo podemos acercarnos con reverencia y amor.

Poets on poetry

P. D.: Dejo el título en inglés del libro porque la traducción castellana siempre me pareció desacertada. No es «la poesía» y «los poetas» por su lado, como da a entender, sino que es los poetas hablando de/sobre la poesía. Es una diferencia sustancial que nunca comprendí muy bien cómo o por qué se les pasó a sus traductores.

26 de marzo de 2021

El barco de cristal

[CdP] Aún sin movernos del principio, del caldo proteico y primigenio que me formó, de la cocina donde mi potaje poético comenzó a ser aprontado, surge entonces su ineludible figura. Antes que nadie diga nada, diré que siempre consideré que las canciones son poesía, por lo que no pienso entrar en los rídiculos debates acerca de si la letra de un tango, un bolero o cualquier canción de rock pueden ser consideradas poesía o no... Lo son y punto. Y al que no lo crea, que lea lo que sigue y ya me dirá luego si Jim Morrison era o no era un verdadero poeta. 

THE CRYSTAL SHIP

Before you slip into unconsciousness
I'd like to have another kiss
Another flashing chance at bliss
Another kiss, another kiss

The days are bright and filled with pain
Enclose me in your gentle rain
The time you ran was too insane
We'll meet again, we'll meet again

Oh tell me where your freedom lies
The streets are fields that never die
Deliver me from reasons why
You'd rather cry, I'd rather fly

The crystal ship is being filled
A thousand girls, a thousand thrills
A million ways to spend your time
When we get back, I'll drop a line

Canciones

21 de marzo de 2021

Veinte años después

Día de la poesía. Comienzo del otoño en este hemisferio. 
Y veinte años después retomo este proyecto siempre abandonado, entrecortado, imposible. 
Desde hace algún tiempo estoy escribiendo algo que me obliga (es una manera de decir) a revisitar el pasado, yendo a buscar vivencias, recuerdos y nostalgias a mis diarios. Así, estoy, ahora, recorriendo los diarios del año 2001, momento en el que, entre otras tantas cosas, di inicio a este proyecto, el Cuaderno de Poesía. 
Como ya dije cuando abrí este blog, se trataba de ir copiando tanto poemas como reflexiones sobre la poesía, a causa de un hecho bastante particular acaecido en aquel tiempo. No, no me refiero al desmadre político ocurrido entonces, sino a algo completamente personal e intrasdencente (intrascendente en el concierto general del mundo, no para mí, se comprende). 
Una amiga estaba haciendo un taller de poesía con poetas sumamente renombrados, en el marco de una beca. Le habían «bochado» todos los poemas presentados con los argumentos más endebles y progremente rancios. No los recuerdo con exactitud, pero eran insostenibles, posmodernos a rabiar diría hoy. A medida que ella me contaba todo lo que le habían dicho, lo que se leía allí y lo que se esperaba de los «becarios» mi yo poético entró en una suerte de crisis y sintió, por un momento, que nunca había leído ni escrito nada, a pesar de que ya llevaba diez años de imperfecta práctica, estudiaba Letras y me preciaba de que la poesía era lo «mío». La forma que encontré para contrarrestrar todo aquello fue justamente armar ese cuaderno, en el que iba recopilando los poemas que me habían marcado a través de los años, así como las reflexiones y artes poéticas de todos los grandes poetas de todas las épocas. 
Como hoy en día, veinte años después, a veces también siento que no he leído ni escrito nada (a pesar de los libros publicados y de los ahora treinta años de práctica igualmente imperfecta), creo que es un buen momento para remozar este blog y volver a aquella idea-fuerza de no pasar un día sin una línea, o al menos no pasar un día sin haber leído un poema y compartirlo con quien quiera leerlo. También es posible que deje caer algunos análisis de poemas, pero esto está por verse. 
El otro objetivo primordial de estas páginas virtuales es demostrar, asimismo, que la poesía no es esa banalización insulsa que muchos, hoy día, creen que es. No lo diré yo, lo dirán los poemas que compartiré con la mayor frecuencia posible, teniendo en cuenta que aún estamos en pandemia y todo es, por decir lo menos, asaz azaroso y caótico. 
Basta de cháchara, ya habrá tiempo de folgarse en ella si esto prospera. Vaya un poema que no estaba en el cuaderno original porque aún no había tenido la dicha de conocer a esta enorme poeta: 

2

Si puedo dejarte ir como los árboles dejan
ir a sus hojas, tan fácil, una por una;
si llego a saber lo que ellos saben,
que la caída es sosiego, es consumación,
entonces el miedo al tiempo y a la fruta incierta
no turbará los grandes cielos lúcidos,
este otoño tan raro, apacible y sutil.
Si puedo enfrentar lo oscuro con los ojos abiertos,
llamarlo estacional en vez de extraño o cruel
(porque incluso el amor requiere un tiempo de sueño),
y, ante el cambio, quedarme quieta como un árbol
perder lo que pierda para guardar lo que pueda,
con la raíz sólida, viva bajo la nieve
el amor permanecerá –si puedo dejarte ir.

Sonetos de otoño

20 de junio de 2010

Verdades inquietantes sobre la poesía

[CdP]

Sobre los críticos (y algunos poetas): 

La mayor parte de los poetas y de los críticos se asemejan a visitantes de una catedral, bien educados y sumamente cultos, llenos de tacto, de respeto y de admiración. Tienen toda clase de consideraciones por la liturgia y están bien informados sobre cómo debe ser una verdadera cúpula. Pero, para utilizar una frase de Robert Penn Warren, no van allí a rezar.

Sobre algunos poetas (¿poetas?):

El mundo de estos poetas [se refiere específicamente a ciertos poetas norteamericanos] se limita habitualmente al medio universitario, salvo durante ciertos períodos de frenesí sabático que transcurren con un mayor retiro del mundo todavía (...). Son generalmente señores (o señoras) moderadamente prósperos, de buen carácter y muy perseverantes en el trabajo. Publican regularmente en sólidas publicaciones literarias trimestrales y periódicamente reciben premios. Conocen la literatura acabadamente, tienen buena formación, mucha habilidad y salvo unos cinco o seis, nada tienen que decir.

Sobre vida y poesía, vida y poetas: 

Estoy profundamente convencido de que es legítimo cuestionar la competencia de los poetas sobre tales asuntos. Si la poesía trata verdaderamente de la vida del hombre en sus aspectos importantes, resulta esencial saber si el poeta tiene conocimientos suficientes para decirnos algo significativo sobre ella.

Sobre la función de la poesía, si la tuviera: 

(...) debemos admitir que a estos poetas académicos no les interesa hablar del mundo. Sólo quieren construir, y construir algo que sea bello. El contenido para ellos constituye la forma (...). Si la función de la poesía fuera solamente esa, no sería suficiente como para justificar que invirtiera en ella mi vida. Si se tratara meramente de una forma feliz, gozaría de ella como del ajedrez o de la comida, pero no renunciaría por su causa a nada que me resultara de vital importancia. Si no se tratara de algo que realmente importe, no me retendría más allá de su goce, por bien hecha que esté.

Y finalmente: 

Corrección es exactamente lo que no debemos pedirle a la poesía. Si se trata de poesía importante, constituye necesariamente una perturbación de la paz. El buen poeta nunca es un hombre bueno, nunca es doméstico. Los poetas amenazan la forma y los supuestos de nuestra vida, nos impulsan hacia lo que debemos ser, en vez de apaciguarnos en lo que somos. Es probable, por lo tanto, que la poesía importante nos llene de desazón.

Poets on poetry