De la musique avant tout les choses

Hoy, que me estoy recuperando del mal trago que pasé anoche (ver aquí), prefiero copiar un poema que originalmente no figuraba en el Cuaderno de Poesía. No porque no lo conociera sino porque aún no había llegado hasta él. El Cuaderno de Poesía era, como todos los proyectos de los poetas desaforados, infinito, interminable, imposible. Uno de sus tantos propósitos no declarados explícitamente era oficiar también de compendio de artes poéticas, una de las prácticas que más me gustan dentro de la poesía. Cada quien tiene la propia y si no la tiene, no debe ser muy buen poeta que digamos... La de Vicente Huidobro es una de mis favoritas pero considero que ésta, sin duda alguna, tiene que ser la primera: 

ARTE POÉTICA

La música antes que todo sea,
y el Impar vago para ello busca,
el Impar libre por el espacio,
sin que le manche cosa ninguna.

No es necesario que tus palabras
con minuciosa propiedad luzcan:
son aún más gratos los versos grises
que a lo Indeciso lo Exacto juntan; 

sus ojos grandes detrás de velos,
son temblorosos soles que alumbran,
son en un cielo de otoño tibio
azul enjambre de estrellas puras.

Así buscando el matiz débil,
¡siempre matices! ¡el color nunca!
¡Oh, el matiz sólo desposar logra 
sueños con sueños y alma con música!

¡Lejos, muy lejos, Chiste asesino,
ingenio fútil y risa impura,
todo ese ajo de ruin cocina
el que los ojos del Azul nubla!

¡A la elocuencia retuerce el cuello!
Continuamente, con mano ruda
ten a la rima bien dominada; 
¡cómo te arrastra si te descuidas!

¿Quién de la Rima dirá los males?
¿Qué niño sordo, qué negra estúpida
forjó este dije de baratillo
que suena a hueco cuando se usa?

¡Música empero, música siempre!
Sea tu canto cosa que suba
desde tu alma que de otros cielos
y otros amores camina en busca. 

Tu canto sea la profecía
que va extendiendo la brisa húmeda
por la mañana sobre los campos...
Y el resto es todo literatura.

Paul Verlaine
Traducción: E. Marquina y L. de Zulueta. 

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